lunes, 22 de junio de 2015

César Delgado
ACERCAMIENTO A LA CRÓNICA

La oscurana del año 12.

En la actualidad, nuestra sociedad nos enseña a medir todo, nos cuentan, nos pesan, nos miden, nos multiplican o dividen dependiendo del caso. Los números forman parte esencial de nuestros días, y por su puesto de nuestras noches. Una y otra vez vemos girar aquellas agujas que nos anuncian exactamente cuánto nos queda por vivir. Es el lenguaje métrico que nos explica desde el sentido de la vida hasta la ruta de la hormiga más negra y veloz. Es el todo medible en un mundo donde lo que esta fuera de ese sistema simplemente no existe. Sin embargo, aún encontramos anécdotas que los números no pueden abordar ni transformar, donde los números quedan inmóviles, sin efecto.
Comenzaba la segunda década del siglo pasado, el buen Rosalino, de muchacho salía como todos los días, bien temprano a las labores del campo, a la faena correspondiente de la Venezuela rural de la época. Sin reloj, sin metro, sin calculadora y con la voluntad de hierro para afrontar la jornada que habría de construir el milagro de la cosecha, el milagro del alimento indispensable para el hogar. Rosalino salió con la sabiduría del campesino trabajador que conoce a la madre tierra y sus bondades, que conoce el buen tiempo, la buena tierra y los animales.
Abril, siempre colorido, tuvo en 1912 un día muy particular. Según los que miden todo, explican que por los movimientos de rotación y traslación del planeta, las distintas coincidencias en la ubicación espacial, y demás elementos geográficos, se manifestó un evento al que denominan eclipse solar. Los registros muestran como en ciertas ciudades principales del mundo se prepararon para observar y disfrutar tal suceso. Pero, y ¿qué ocurrió en la tierra del buen Rosalino? El sol se ha apagado, la oscurana tomó aquel lugar del campo trujillano antes de tiempo, los animales se guardaron y un silencio ocupó toda la montaña. No era cuestión de sumar o restar para entender que se hizo de noche mucho más rápido, el mismo lenguaje de la madre tierra se lo explicó, los animales en su huida rápida y repentina le advertían que era el momento de resguardarse.
Pasaron los años, luego que las comunicaciones fueron escalando posición en la vida del campo, muchos trataron de advertirle lo ocurrido, razonando con números en mano, aquel evento; más sin embargo, el buen Rosalino, solo entiende que una gran oscurana lo cubrió de muchacho camino a su casa, que algo nunca visto sucedió aquel día y que no hay explicación posible más que uno tiene que andar en todo momento con dios y la virgen para que lo lleve con aliento a su casa.

Aún hay una parte de la vida en la que los números sobran, donde no tienen cabida, donde sólo la experiencia vivida y sus sensaciones son las que te indican que la vida es mucho más que una cuenta por concluir y que cada vez que la mide, lo que hace es restar. Vivir para vivir y no para sumar. Vivir, como Rosalino, para sentir, Rosalino vivió muchos años más, sembrando y cosechando, también relatando su oscurana.

lunes, 1 de junio de 2015

                                     
ACERCAMIENTO A LA CRÓNICA

  La muerte de dos hermanos.
René Briceño

     En una triste y oscura mañana de un sábado, la muerte invade a dos pequeños de una humilde y sencilla familia campesina, de la carretera vieja Trujillo- Boconó perteneciente al pueblito de San Jacinto de Polonia. Así fue como muchos lo recuerdan, una triste y lamentable mañana, el cual comenzaba con una oscura y profunda soledad invadida por una torrente lluvia que desplegaba fuertes vientos sobre aquella montaña que fue la escena de tan enorme masacre.
     La madre de los pequeños hermanos Doña Odalis comenzó la mañana como cualquier otro amanecer, con la preparación del desayuno para sus hijos, cuando a mediado de las 10:30am, los golpes invaden la puerta de aquella humilde casa, el miedo y el temor se adueña de aquella madre e hijos, al saber que era su esposo el padre de sus hijos, que fuera de sí mismo, entro al hogar con un enorme machete. La violencia, la fuerza, los gritos, el dolor y la soledad invaden aquella montaña, cuando el padre tomas a sus hijos a golpes y machetazos dejando de ello solo restos, restos irreconocibles de aquellos niños inocentes que gritaban y pedían auxilio ante el terrible espanto que lo invadía. La madre de aquellos inocentes demostró su ayuda para el socorro de sus hijos, pero en el momento un machetazo la alcanza y le sangrienta su rostro, siendo lanzada por una enorme sima la cual se unía a una pequeña quebrada, dejándola toda golpeada pero con vida.
     La sangre se desplego por toda la casa ante la terrible masacre y el padre de los hijos abandona la vivienda dando gritos por toda la montaña, el cual fue visto por los vecinos que se encontraba en la cima de la montaña.
     Los gritos y el miedo se unieron  a una torrente lluvia que se adueño al dolor de aquella familia, nadie se imaginaba del espantoso suceso de Don Alirio (padre de los pequeños) había realizado y es a las 12:15pm aproximadamente cuando un grupo de jóvenes campesinos pasaban por aquella casa llena de soledad y observaron tan horrendo espanto, el cuerpo de los niños destrozados y toda las paredes sangrientas y de enorme escándalo.
     La noticia se riega por toda la zona campesina llamada Boron Alto, los gritos invadían aquella montaña y personas de todas partes acudían ante el enorme suceso, todos en la espera de los entes Policiales para hacer el levantamiento de los pequeños y así poder comenzar con los estudios profundos. El miedo y el dolor se extienden no solo en el pequeño pueblo de San Jacinto sino a todo Trujillo. Los medios de Comunicación radio, prensa y televisión se despliegan por toda la zona y grupos policiales en busca del causante de todo el hecho, Don Alirio quien queda catalogado como “El monstro de Boron”. Los restos de los infantes fueron velados y sepultados en el cementerio municipal de Trujillo, mientras que su madre Doña Odalis lucha con su vida en el Hospital Dr. José Gregorio Hernández.
     Los días transcurrieron y el causante del hecho fue encontrado sin vida, en una abandonada choza que se encontraba al final de la montaña.

      Los años han pasado, pero el  recuerdo de este suceso todavía se  mantiene en las mentes de aquellos que formaron parte de esta terrible historia.


ACERCAMIENTO A LA CRÓNICA

¡YO RECUERDO ESA VAINA!
 Damelys Rivas

¡Yo recuerdo esa vaina! Eso me decía entre risas el abuelo Cerve, cada vez que me hacía mención de un acontecimiento de la época en la cual vivió.  Buena Vista es ahora el hogar de José Cervelión Rivas Santiago nacido en las altas montañas de Monte Carmelo, aunque no es mi abuelo biológico lo estimo como si lo fuera, siempre pensé que el abuelo era chino, por su ojos achinados, desde muy pequeña cuando jugaba con sus nietos, observaba que cuando llegaba todos pedían la bendición y desde luego que yo lo hacía y así me acostumbré.  Una noche de estas me senté a conversar donde mi madrina; su hija, él estaba ahí con los pies montados en una banca, parecía agotado, entre la conversación me dijo “yo he trabajado mucho pero aún así, no estoy cansado”  me comentaba que de cuentos sabia y los recordaba toditos, hasta cuando nació, de una forma muy sarcástica y con mucho humor en su lenguaje me dijo: yo recuerdo que me parió mi mamá, y me envolvieron con el vestido viejo que mi mamá ya no usaba. Recuerdo también cuando fue mi primera rasca, y que lástima que no fue con miche sino con chimó, me dieron a probar de la pega del chimó, que pa’ los males, tenía dos años, no sé si sea cierto, pero tenía dos años, aunque yo recuerdo es desde los 5 años en adelante” 
Hijo de Jesús Rivas Ocanto y Elauteria Santiago oriunda de La Puerta, José Cervelión relata que cuando eran pequeños; sus hermanos y él siempre los “amedrantaban” con algo, cuando tenía 4 años, le hablaban del Coco, un tal Coco que nunca vi – decía -, pero al hachero si lo escuché, donde nosotros vivíamos en Santa Bárbara, de Monte Carmelo para arriba, papá siempre nos contó cosas, papá sabía mucho, en todas partes no enseñaba; él siempre nos contaba cosas.
La primera pregunta que se me ocurrió hacerle fue… ¿abuelo, en los tiempos de antes habían muchas cosas de encantos?
¡Sin duda! Me respondió que sí, acérquese que le voy a contar me dijo:
Estaba el hachero, la llorona, el encanto, el chiflón. En las noches se escuchaban tres hachazos del espíritu y luego caía el árbol para abajo, el chiflón siempre se escuchaba y uno se tenía que acostar temprano para que no se escuchara más, la llorona se oía que lloraba por allá pero estaba cerca, a los encantos no lo escuchaban solo los que eran malos, porque papá nos decía, y él era bueno, también nos decía que se llevaba a la gente, a mi hermano Sirilo ya se lo llevaba ¡yo recuerdo esa vaina! También el arco ese, que tienes tres colores que sale cuando llueve, ese también se llevaba a la gente: a una viejita de por allá, Ana ya murió, Dios la tenga en la gloria, iba arrancar papas con Félix, Félix llegó a la casa y ella no, se la había llevado el “encanto de las avispas” eso está por allá en lo frio. Cuando eso pasaba, decía papá que tenían que buscar al andulato  el que hablaba con los encantos.
Sin interrupciones, el abuelo Cerve me seguía comentado todas las cosas de antes, él se refería que todo eso fue antes de los años 60, porque después de los 60 todo eso se acabó.
Me comentó de Isabelita, que era de La Puerta; hija de Rafaelito Artigas y Marta Rondón, prima segunda de él. Isabelita se estuvo tres días encantada y desaparecida, el encanto la agarró en el llanito cuando iba a coger flores, la gente la escuchaba cantando y que gritaba, la escuchaba lejos muy lejos, cuando la encontraron casi que llegaba a la laguna.
Quedándose pensativo,  y cruzando sus manos como si intentara recordar, me dijo: yo conocí mucho a papá y sus cuentos, mi papá volaba… ¿¡aja volaba!? Le pregunte. Si, Una vez lo metieron preso en el pueblo, y en la noche él llegó a dormir con mi mamá, cuando ya iba amanecer, se fue otra vez a prisión en el pueblo, ¡yo recuerdo!  Nos contó que ya lo agarraban una vez, al que agarraban en el pueblo le ponían en El Cepo, él logró escaparse y se fue a La Puerta.
Aun así con todos los cuentos de encantos que recordó, su familia y él no dejaron de creer en Dios, el papá sabía muchas oraciones, las cuales aprendió a rezar bastante bien. El abuelo Cerve es Devoto de San Antonio, la Virgen del Rosario de Durí, y el Niño Jesús de la Cuchilla que está en Zea, parte de Mérida y San Cristóbal a la cual me dijo que iría pronto que tiene una promesa que pagar…

Nacido el 25 de septiembre de 1933 en el tiempo de los trapiches, de pilar café con los bueyes. Donde cultivaban de todo, y bajan al pueblo a comprar el arroz, pescado y la sal. Hijo de agricultores que nos cuenta que la plaga de la nigua es de los pies, los piojos de la cabeza, la carangana del cuerpo y el chinche de las esteras que hacían para dormir. Me comentó que en San Antonio se acabó la plaga  cuando llegó Pérez Jiménez al poder…





lunes, 4 de mayo de 2015

ACERCAMIENTO A LA CRÓNICA

El Paisa y las Delicias.


            Las comunidades se organizan según el nivel de necesidad y la voluntad que tengan, frase acuñada por la vivencia de un personaje de comparte su vida con el trabajo y la lucha popular, así es; la Familia Cartagena, oriundos de Colombia y llegado a la Viciosa, Municipio Candelaria en el año 1976, ahí llegaba pues Juan Cartagena, pero conocidos por todos como El Paisa responsable de aquella familia con su esposa y 4 hijos menores de edad todos. Mantenía su familia a traes de su arte y oficio que es la Herrería, de ahí su vocación a la implementación del trabajo tanto para el pero como método de enseñanza y educación a sus hijos quien, pues con gran voluntad se esmeraba en la búsqueda de mejores condiciones para su familia y no las encontraba.
            Aprovechando la oportunidad de encontrarse en un camino de vida, donde pudiera establecer con mayor armonía su tránsito para el provecho de todos, toma la decisión de mudarse al Municipio Escuque, siendo el año 1983 comprando un terreno en un lugar, hasta entonces sin nombre, pero si rico en caña de azúcar y otras especies sembradas, muchas de estas consideradas y llamadas por el Paisa como “Monte”, aunque la compra era algo extraña; pues solo buscaban al Sr. Montilla, les pagaba 6000 Bs  y enseguida los mandaba al “Cañaberal”, solo con un pedazo de papel escrito a lápiz. Hay que resaltar la cuantos esfuerzos se daba para lograr los sueños y metas planteadas, por una familia que decidía comenzar un nuevo rumbo, en un lugar sin nombre y desconocido por ellos, y es ahí donde se abraza el tiempo de la llegada de los Cartagena y su destino en el para entonces cañaverales.
            La llegada del Paisa trae consigo, sin darse cuenta; una carga de historia para el futuro de  este terruño, pues su arribo dio inicio a la lucha y origen a la organización popular. 1985,año en que comienza la construcción de su espacio soñado, su hogar, y así también la primera persona que habita este desconocido lugar para muchos, pero para el Paisa ya se convierte en su lugar de vida para los tiempos soñados y futuros.
 No vivía nadie, solo la construcción iniciada por este singular personaje, que con valentía comienza a llevar en su espalda la ardua tarea de incursionar en la ambiente inhóspito para poder encontrar los elementos básicos; tales son el Agua y la Electricidad, y este es un periplo que da origen a la llegada de las siguientes familias que en los tiempos venideros de entonces, comenzaban a llegar. La electricidad la encontró a 250 mts de su construcción, un poco más cerca quedaba la toma de agua, resalta estos dos momentos, porque a partir de este instante  es cuando los demás comienzan a ver mayores posibilidades y condiciones de comenzar a construir, y esto no niega la movilización fecunda, y la voluntad colectiva a partir de entonces pea realizar un trabajo en conjunto por la satisfacción de las necesidades comunes. Ya el Paisa se muda a su casa, una construcción de 2 Habitaciones, corriendo el año 1986, y así mismo montando su herrería, sustento del hogar y herencia impregnada de arraigo familiar. De esta manera se  activan todos los habitantes que aportaban su sudor, tiempo y coraje para hacer de su quimera algo real y tangible, con risas y llantos, bajo este espíritu se abrieron los primeros caminos y brechas, limpiezas para construir las carreteras y otros espacios comunes.
Es en el año de 1991 donde por voluntad de personas que ya poco a poco iban estableciéndose en este lugar, impulsaron una forma de organización comunal, es cuando se conforma la Junta de Vecinos para seguir en la lucha popular y legal de las prioridades en el nacimiento de un sector que para el entonces no contaba formalmente con un nombre, y es cuando en asamblea de sus habitantes decide por nombre Las Delicias, dando origen a una historia individual para la familia Cartagena, una historia de reconocimiento de lucha para el Paisa, y una suma de esfuerzos para un colectivo que desde entonces hasta hoy cohabitan en un Sector, donde muchas ilusiones cumplidas y fallidas, permiten el crecimiento de una comunidad establecida.
Es así como el Paisa, se abraza con la historia de las Delicias, su nacimiento llena de coraje, sufrimientos y alegrías llenan de humor y protagonismo a quienes de esta forma hicieron posible cementar el bastión de la vida en el lugar que jamás pensaron, pero que si hizo realidad.

  
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Autor:

Br. Aguilar Luis.

martes, 10 de marzo de 2015

Historia, Memoria y Ciudadanía
Prof. Yherdyn Peña


       El seminario de historia regional, del Núcleo Universitario "Rafael Rangel"de la Universidad de Los Andes tiene por objeto fundamental generar acciones de investigación a través de experiencias en las que se establezcan relaciones dialógicas entre las experiencias académicas y la convivencialidad que rige a las comunidades en su quehacer cotidiano. Procurando enmarcar tales acciones desde el enfoque geohistórico y la pedagogía crítica.
       La historia en este sentido, es considerada como una construcción desde lo tradicional, Y es por ello, que la narrativa oral y las múltiples expresiones creativas del ser humano viviendo en comunidad, se convierten en fuente nutricia del discurso histórico liberador. Producción discursiva desde la cual, el hombre en comunión con su entorno inmediato (la casa, la calle, el barrio, la urbanización, la ciudad...) cuenta y se cuneta su devenir desde una concepción que lo hace sentir parte protagónica de su devenir y de los suyos.
      A este respecto, también han de ser considerado los múltiples espacios en los que se desenvuelve el ser humano como redes semánticas que expresan y poseen una carga discursiva que incide de manera acentuada sobre el sujeto. El terriitorio por ende, también se vuelve sujeto a ser estudiado, a ser tomado en cuenta, a ser considerado como categoría indisoluble para el estudio histórico del ser. Es en torno al espacio, que el ser humano construye y consolida su memoria.
     Es el juego constante y complejo del ser humano entre el recuerdo y el olvido desde donde se forja una categoría adicional para el estudio y la comprensión de esa dinámica convivencial en la que el sujeto interactúa con sus símiles y como se había dicho, con el espacio: la CIUDADANÍA. Por esta razón, las memorias que brotan de esa incesante dinámica, el territorio sobre el cual se asienta el ser humano y las relaciones que se gestan en ella para conformar una convivencia que impulse una ciudadanía (compartir cánones éticos y morales, normas, signos, símbolos e íconos) que les permita a los sujetos vivir en un espacio que, aunque existan contradicciones, exista el respeto.  


Estudiantes de historia ULA - NURR

Profesores y estudiante de educación media
en el I festival Gastronómico trujillano (Sancocho Tradicional)

Ensamble UVM

Profesores Rosilio Alfonzo - Yherdyn Peña
(ULA - NURR)