miércoles, 24 de junio de 2015

RECOGIENDO UNA HISTORIA DE VIDA
Historia de Vida: María América

Luis Tellechea Azuaje

        
        
María América Gil Terán nació el 23 de julio de 1937 en el Municipio Carache de la Parroquia Carache, específicamente en la comunidad de las Montañitas sus padres fueron, Maximino Gil y María Francisca Terán de Gil, ambos campesinos; tubo 17 hermanos es la mayor de 12 de ellos y menor que 04. Su infancia transcurre en el Campo, no tiene la posibilidad de estudiar puesto que la distancia de donde vivía a la casa donde su Madrina María quien enseñaba a leer en el pueblo de Carache, era muy amplia. Adquirida la edad como el resto de sus hermanos comienza con el trabajo agrícola, dedicándose a labores tales como: recoger  Maíz, café; cortar leña para vender y  a los oficios del hogar.

             A los diez años de edad se muda a Carache, para trabajar en una casa de familia,  sin sueldo solo alimentación allí le enseñó a rezar  la señora Josefa, y esto le permite hacer la primera Comunión y allá Confirmación  con  las hijas de Adolfo Cañizalez. A los 14 años de edad viaja a Trujillo, nuevamente sigue trabajando en una casa de familia, a las hijas de Adolfo Cañizalez quienes eran Maestras, por un sueldo de 20 bolívares mensual, con ello adquiere vestimenta nueva, allí en esa casa cumple sus 15 años de edad.

               Después de 4 años de estar en Trujillo vuelve a Carache, un año más tarde se casó con Jesús María Trompetero, tuvo su primer hijo luego se separa, al tiempo establece una relación con José  Nicolás Azuaje, con el cual tiene 6 hijos, para un total de siete, cinco hembras y dos varones.

              Se muda a Miquimbay hace 55 años, toda su vida se ha dedicado a las labores del campo  cuando joven, y a las labores domesticas, sus hijos e hijas fueron criados en esta zona rural de Carache, a diferencia de ella siempre se esforzó porque sus hijos asistieran a la escuela o como ella dice “a que aprendieran siquiera a leer”, desde entonces, María América Gil Terán vive en esta comunidad. Su familia a crecido posee un número significativo de nietos y bisnietos e incluso, el 23 de julio cumple Dios mediante 79 años de vida.



ACERCAMIENTO A LA CRÓNICA

                                                                                                                          Luis Tellechea Azuaje

Así se hacia el Miche Antes

       
            María América, mi abuela, comienza así a contarme como se hacía el aguardiente antes; El aguardiente se sacaba en un  envase que lo llamaban cachicamo, y eso lo ponían en una parrilla después que el guarapo estaba bien fuerte llenaban ese cachicamo,  el guarapo era de  panela lo  tenían quince días enfuertando, después que lo llenaban lo subían a la  candela a eso que hacían a esa parrilla, repite  mi abuela, y eso tenía como una manguerita que le decíamos culebra, que iba directo a donde estaba la garrafa que paraba, -¿cómo te digo…?- se pregunta y dice:  el sudor que vaporizaba ese sudor y, entonces eso tenía un medidor para ver qué grado tenia después que le hachaba el aliño ese que se llamaba anís y lo median otra vez con el aparato ese. así median los grados que tenían  otra cosa más, -me dice luego de unos segundos de silencio- a ese guarapo que ponían a enfuertar bien fuerte, le echaban una pasta creí haber escuchado pata pero era pasta de sal amoniaco… para que eso enfuertar  más rápido, dice acordándose-, le pregunte qué ¿en dónde hacían todo eso? me dice en la casa teníamos una cuestión aparte, retirado y escondido una comodidad escondido que no viera la gente;  porque era prohibida en muchas casas se hacían  ¡es un miche casero muy barato! Exclamaba,  el  que ahorita llaman sanjonero, la panela era muy barata esas las compraban por bultos se la echaban entera y la pasta de sal  amoniaco; y tenían una cuchara grande de madera con la que revolvíamos ese guarapo.
-yo saque mucho mi papá y mi mamá nos ponían como habíamos muchos muchachos nos tocaba un día uno y otro día otro, porque eso se estaba a veces dos días y dos noches para terminar de sacar el aguardiente  cuando eso estaba listo lo llevábamos a vender a un negocio en Carache  a media noche, a lo último que quedaba le llamaban resaca eso lo vaciábamos y volvíamos a llenar con el guarapo y volvíamos a hacer lo mismo-…

  Luis Tellechea Azuaje

lunes, 22 de junio de 2015



                                             

RECOGIENDO UNA HISTORIA DE VIDA

¡NO SÉ CUANTO COMPADRES Y COMADRES TENGO!
                                                                                                                                                             Damelys Astrid Rivas Briceño


Saira del Carmen Rivas, de 78 años nacida en los cerros de Monte Carmelo estado Trujillo el 5 de octubre de 1937, hija de Victoria Rivas y Eutimio Briceño; ambos trabajadores en la agricultura; es la menor de tres hermanas y mayor que su único hermano.  Ermida la mayor, Amalia la segunda, y Jacinto el menor.

Desde los ocho años de edad ya trabajaba con su mamá en la agricultura, sembraban maíz, cambur, café  para el consumo de ellos, a los nueve años empezó a trabajar, agarrando café, en ese momento obtuvo su primer sueldo de un medio. Sus primeros años de edad los vivió donde su abuela materna, en el caserío de San Antonio, al tiempo se mudaron a un rancho de barro y el techo de fajina y de una hoja que se llamaba yucatán que junto a sus padres y hermanas construyeron, aun no había nacido su hermano menor. Toda su infancia y adolescencia la vivió en dicha casa, hasta los 20 años que se casó. Saira y sus hermanos nunca estudiaron pues el tiempo alcanzaba solo trabajar, además para los años de 1940 no hubo escuelas cercanas ni nadie que los escolarizará. Su infancia estuvo cargada de trabajo ayudando a sus padres, que  junto a sus hermanas se cubrían las semanas de trabajo, turnándose entre los quehaceres del hogar y las agarradas de café, a las cuales buscaban por sus manos pequeñas y por su inteligencia para hacerlo. Cuenta Saira -  que Una semana trabajaban para comprarle un vestido a una hermana, la siguiente trabajaban para comprarle a otra hermana y así- . Su hermana mayor Ermida, la enseño a coser, y la menor raspaba fique para hacer clinejas que se usaban para hacer las alpargatas. Cocinaban a leña, por turnos igual con sus hermanas, mientras que sus padres trabajaban el día.

Cuando le pagaban la semana bajaban al pueblo de Monte Carmelo hacer “el mercadito” donde muchas veces lo sacaban fiado, aunque no era mucho lo que compraban, solo lo que alcanzaba con cinco bolívares (de los de antes, para 1940), dentro sus compras más necesarias estaba, la panela, el kl de pescado, las lentejas y arroz. Algunos vecinos que tenían ganado le regalaban “cuajadita”, cuando sacaban leche, o un potecito de leche y eso le alcanzaba para la semana. Dice la abuela - “se comia, fue critico cuando eso, pero se comía bien, nunca vivíamos flacos, ni nos enfermábamos, si acaso le dolía algo, se le echaba ramitas, hiervitas y con eso se mejoraba”-.

Su juventud fue muy tranquila, salía con sus primas y hermanas a visitar a los vecinos, por el mismo caserío, en época decembrina siempre salían a las parrandas, y la búsqueda del niño, cantaban y bailaban y “todo era muy sano”, los domingo bajaban al pueblo de Monte Carmelo a escuchar la Santa Misa, los cuales cada domingo recibía la comunión. No tuvo novio durante su adolescencia, el único que tuvo fue para casarse, la gente “de por ahí” se entero fue cuando ya nos fuimos a casar, ya que en cada misa el sacerdote anunciaba su matrimonio. Siempre tuvo presente que se iba del lado de su mamá cuando ya se casará. Una de sus anécdotas de adolescente fue que, caminaron cerro arriba, llegaron al páramo Los Torres y bajaron hasta el pueblo de La Puerta a comprar una máquina de coser para su hermana mayor, que aun conservan esa misma máquina, Saira tenía 11 años cuando trajeron la máquina de coser, ella recuerda que les costó 200 bolívares. Gracias a esa máquina aprendió a coser, siguiendo las enseñanzas de su hermana mayor.

Para 1957, y después de 3 años de ruego, con dos meses de novios, Saira se casó con José Cervelión Rivas, oriundo también de San Antonio, fue un enorme matrimonio, muy lindo – comenta la abuela – me casé por todo, el matrimonio por el civil lo presidio el prefecto Eraclio Barrios, el matrimonio por la iglesia fue en la misma semanas. Luego del matrimonio, subieron a caballos hasta San Antonio, la fiesta duró toda la noche, vino gente de todos lados, hasta de La Puerta. De allí, Ella se mudo a la casa materna de su marido, vivieron un año en San Antonio, Luego se fueron a Maracaibo, después al Vigía, se volvieron a mudar a Casa Azul y por último Buena Vista. – “En Maracaibo yo llegue a trabajar, Tuve una buena bodega, vendía cerveza y víveres. En El Vigía vivimos de la siembra de yuca, y tenía cuatro vaquitas, en Casa Azul estuvimos encargados de una hacienda, y ahora, aquí, en Buena Vista, en todos lados donde hemos vivido dejé muchas comadres, y buenas amistades”- comenta la abuela.

Del matrimonio de la Abuela Saira y José Cervelión nacieron 11 hijos; Alba, Luis Alberto (Kiko), Lesbia, Herry, Freddy, Gaudy, Dora, Amelia, Gustavo, Nancy y  Elauteria. Tiene 27 nietos y 6 visnietos. “En temporadas siempre se hacen presente, me acompañan y visitan, mis nietos siempre están aquí, ahorita vive dos conmigo”. A la Abuela Saira siempre le ha gustado trabajar, coser, atender su hogar, atendió peones, se levantaban de madrugada para ayudar a trabajar a sus esposo, y siempre le acompaño en la decisión de negocios y de trabajos que Él decidía hacer, desde hace más de 15 años no vive con su esposo por problemas personales, y desde entonces no ha tenido más esposo, sus creencias familiares y religiosas no comparte que vuelva a tener otro esposo.

Desde hace algunos años conozco a Saira del Carmen, su estupenda labor con la costura, su receptividad y gentileza con las personas que La visitan, las atenciones con sus nietos son unas de las características que señalan las personas del pueblo de la Abuela Saira, como ama de casa trabajadora. Siempre hemos conversado sobre plantas, frutas y el largo recorrido que hizo en sus mudanzas junto a sus esposo e hijos, todo esto comiendo chimo (en un pote, con arena escupe). No obstante su hermosa labor comunitaria y religiosa de gran significado que, hace obtener una mirada muy humilde a enfatizar a la Abuela Saira en esta oportunidad es la colocación de Agua Bendita a las niñas y los niños de la comunidad y pueblos vecinos.  

“echar agua es fácil” comenta la abuela, que está dispuesta a enseñar, para que la tradición no se pierda, más que una tradición es protección a los niños, su devoción por su patrona, la Virgen de Monte Carmelo, ha hecho que por más de 20 años coloque el agua bendita. La abuela Saira comenta, que fue un encargo de un señor que las colocaba en el pueblo, ya estaba muy viejo, murió de cáncer, y él vio en Saira un buen porte, de madre ejemplar y una mujer católica. Desde su primera vez hasta entonces cada cierto tiempo iba a una nueva casa a dar la bendición al niño que nacía “echando agua bendita” ahora, con el crecimiento de población y los nacimientos más a menudos cada mes o fin de semana la buscan para dar bendición a otro nuevo niño. – “cuanto muchacho nace por ahí, de una vez, busca a Saira” comenta.

No sé cuanto compadres y comadres tengo, enfatiza, lo cierto es que cada niña y niño conocido en el pueblo de Buena Vista que es Católico, la Abuela Saira le ha echado agua, “pasan por la casa, epale comadre,y los ahijados, bendición madrina”, antes iba a echar agua, ahora si me lo traen, por los dolores de las piernas ya casi no puedo caminar lejos, es entonces que  cada 15 días o fines de semanas la abuela se echa su pintica para “echar aguas”. No cobra ni medio,  - ¡¿Cuánto le debo dice la gente?! Nada, solo una linda amistad, - dice la abuela. En cierta oportunidad la visitaron unos misioneros que andaban por la parroquia, ella le comentó que si estaba bien colocarle el agua a los niños, los misioneros sin duda la felicitaron por su labor, que eso protegía mucho a los niños, sin embargo, que después de echarle el agua, debía decirles a los padres que llevarán al niño a la iglesia para que los bautizarán.




Para echar aguas, la abuela Saira nos comenta algunos paso que deben tomar en cuenta para su realización: 
-          Ella siempre lleva consigo una cruz.
-          Se debe tener una vela encendida, la cual un padrino o una madrina tendrá.
-          Agua bendita en un vaso.  “como ahora cada niño tiene muchas madrinas y muchos padrinos, ello los acomoda para que todos puedan agarrar el niño”.
-          Se inicia con la señal de la cruz, luego el padre nuestro, culminado, se empieza a decir el Credo. Se dice el nombre del niño, por tres veces: se dice, el nombre del niño y si quiere ser cristiano, luego por tres veces si renuncian al mal.
-          Para finalizar, con agua bendita se le hace al niño una cruz en la frente, cada padrino y madrina lo debe hacer. Se echa la bendición.

Buena Vista es un pueblo pequeño que guarda un enorme manantial de saberes y creencias en sus pobladores, sus inmigrantes han traído consigo la construcción de nuevas estructuras sociales que han formado junto a las tradicionales costumbres lo que hoy somos. La Abuela Saira significa para muchos, el adentrarse a través de las aguas a una forma de vida cristiana, con valores de trabajo, responsabilidad, solidaridad; y aún más una expresión de saberes cultuales.

Lo local desde la Colección Bicentenario: Posibilidades

Historia  Contemporánea de Venezuela. 4to año.


“La Historia, a semejanza de los idiomas, debe principiarse a aprender por lo contemporánea, para ir remontando, por grados, hasta llegar a los tiempos oscuros de la fabula.”
Simón Bolívar.


Este libro contiene diversas historias. Todas las conducen a demostrar que al país ha sido sometido al control de las casas comerciales y transnacionales. Todo esto ocurrido en perspectiva y recorrido del siglo XIX.
Papel fundamental conjuga el recorrido de las bases de la economía venezolana, como papel de los gobiernos en sus épocas y omentos, y las decisiones que tomaron estos en cuento a los primeros como potencia agrícola, hasta hoy como una gran reserva petrolera; eso sí; teniendo en cuenta sus matices y consecuencias de asumir como eslabón económico dicho mineral.
Resaltando de igual forma que cada contenido de este libro, tiene que ver y está relacionado con cada partícula del territorio Venezolano, se hace del estudio algunos temas en particular que se asocia a historias Regional y/o Local.
Algunos de estos temas, se pueden apreciar lo siguiente:
ü     El eje del Café y las casas comerciales(pág. 29):

En Venezuela se introdujo el Café en 1730; a través de la región del Orinoco. En 1809 el café se equipara al Cacao y lo va desplazando como cultivo dominante. En la región andina se introduce tardíamente, aproximadamente en 1870, salía  vía Sur del Lago a exportar. Esto tiene que ver mucho con el puerto de La Ceiba, Edo. Trujillo (Ferrocarril Ceiba- Sabana de Mendoza, como vía de transporte). Acercándolo más al territorio, el Municipio Escuque es gran productor de este rubro.

ü     Pirámide socio culinaria e Ideológica del pan( pág. 39):
A través de una pirámide se analiza las característica de la gastronomía venezolana, particularmente del Pan de trigo, Maíz, Yuca, Plátano. Esto de denota en cada platillo de la historia regional, en esa relación de los Venezolanos con el Pan y la popular Arepa.

ü    1900 – 1936: de Castro a Gómez. Hitos de centralización (pág. 55):
·        Lectura : Mujeres Protagonistas de 1928:
Esta lectura nos lleva a constatar la realidad de la época, en que la mujer solo tenía protagonismo en el seno del hogar, es decir; en los Oficios que ésta demanda, en un sistema de valores machistas para las demás actividades de la vida Humana. En este articulo de denota la participación de la mujer en actividades políticas, es decir; salen del libreto del dogmatismo. Una realidad muy diferente a la de hoy donde son relevantes en cualquier escenario de la cotidianidad.

ü    La ley “Lara” (pág. 59):
En 1936 de promulga una ley llamada Ley Lara, que reprimía la participación de los ciudadanos en actividades políticas, y más aun, que fuesen contra el gobierno de turno. Hoy la realidad es otra y oportuna en el escenario de todo territorio nacional
ü    Concesiones: Primero llego el Asfalto(pág. 77):
En 1866 se otorgo la concesión Casanova, otorgada por la asamblea constituyente del estado, Pascual Casanova debía pagar 200 pesos anuales para explotar  los rezumaderos ubicados en Escuque. Edo-Trujillo, eso tiene su preponderancia en la actualidad económica y este suceso que se desconoce por muchos en el municipio Escuque.
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ü    Zulia petrolero : reventones de Mene Grande y la Rosa(1914-1922), (pág. 113): 
Para hablar de potencial económico y de nuestro principal lucro de sostenimiento de la economía de los venezolanos, debemos referirnos a estos primeros acontecimientos de la aparición del petróleo en Venezuela: 1914 reventó en Mene grande(Zumaque 1)  y en 1922 cerca de Cabimas, lo hizo un poso gigantesco conocido como Barroso número dos, donde por 9 días estuvo inundando los campos, se calcula más de 100 mil barriles de petróleo.

ü    Migraciones del campo a la ciudad(pág. 121):
Naturalmente Trujillo es un estado agrícola, así como el municipio Escuque. Al aparecer el fenómeno del petróleo, empezó a darse movilizaciones de los campesinos a las ciudades en busca de otras y/o mejores condiciones. Cosa que acontece en momentos actuales de nuestros territorios.

ü Consenso de Washington (pago. 161):
Como un plan de privatización de la salud y educación en la época de los 1990, debe ser reflexionado y estudiado desde o local, ¿cuánto ha influido el hecho de que la educación sea gratuita en estos momentos?

ü República Bolivariana de Venezuela del 12 de Abril 2002 ( pág. 205) :
En esta fecha se produce en el país un golpe de estado para con el presidente del momento Hugo Chávez Frías, por parte de sectores adversos donde todo el pueblo venezolano fue testigo de lo acontecido, así como también el paro petrolero del diciembre 2002; es período de mucha incertidumbre y movilización de pueblo Venezolano, desde las diferentes visiones políticas y sociales. Un tema que es sensible a los venezolanos, en especial a los estudiantes, y se estudia pues toso el pueblo sufrió las consecuencias de estos acontecimientos.
Luis Aguilar.
18.457.642

Seminario Regional.
César Delgado
ACERCAMIENTO A LA CRÓNICA

La oscurana del año 12.

En la actualidad, nuestra sociedad nos enseña a medir todo, nos cuentan, nos pesan, nos miden, nos multiplican o dividen dependiendo del caso. Los números forman parte esencial de nuestros días, y por su puesto de nuestras noches. Una y otra vez vemos girar aquellas agujas que nos anuncian exactamente cuánto nos queda por vivir. Es el lenguaje métrico que nos explica desde el sentido de la vida hasta la ruta de la hormiga más negra y veloz. Es el todo medible en un mundo donde lo que esta fuera de ese sistema simplemente no existe. Sin embargo, aún encontramos anécdotas que los números no pueden abordar ni transformar, donde los números quedan inmóviles, sin efecto.
Comenzaba la segunda década del siglo pasado, el buen Rosalino, de muchacho salía como todos los días, bien temprano a las labores del campo, a la faena correspondiente de la Venezuela rural de la época. Sin reloj, sin metro, sin calculadora y con la voluntad de hierro para afrontar la jornada que habría de construir el milagro de la cosecha, el milagro del alimento indispensable para el hogar. Rosalino salió con la sabiduría del campesino trabajador que conoce a la madre tierra y sus bondades, que conoce el buen tiempo, la buena tierra y los animales.
Abril, siempre colorido, tuvo en 1912 un día muy particular. Según los que miden todo, explican que por los movimientos de rotación y traslación del planeta, las distintas coincidencias en la ubicación espacial, y demás elementos geográficos, se manifestó un evento al que denominan eclipse solar. Los registros muestran como en ciertas ciudades principales del mundo se prepararon para observar y disfrutar tal suceso. Pero, y ¿qué ocurrió en la tierra del buen Rosalino? El sol se ha apagado, la oscurana tomó aquel lugar del campo trujillano antes de tiempo, los animales se guardaron y un silencio ocupó toda la montaña. No era cuestión de sumar o restar para entender que se hizo de noche mucho más rápido, el mismo lenguaje de la madre tierra se lo explicó, los animales en su huida rápida y repentina le advertían que era el momento de resguardarse.
Pasaron los años, luego que las comunicaciones fueron escalando posición en la vida del campo, muchos trataron de advertirle lo ocurrido, razonando con números en mano, aquel evento; más sin embargo, el buen Rosalino, solo entiende que una gran oscurana lo cubrió de muchacho camino a su casa, que algo nunca visto sucedió aquel día y que no hay explicación posible más que uno tiene que andar en todo momento con dios y la virgen para que lo lleve con aliento a su casa.

Aún hay una parte de la vida en la que los números sobran, donde no tienen cabida, donde sólo la experiencia vivida y sus sensaciones son las que te indican que la vida es mucho más que una cuenta por concluir y que cada vez que la mide, lo que hace es restar. Vivir para vivir y no para sumar. Vivir, como Rosalino, para sentir, Rosalino vivió muchos años más, sembrando y cosechando, también relatando su oscurana.

lunes, 1 de junio de 2015

                                     
ACERCAMIENTO A LA CRÓNICA

  La muerte de dos hermanos.
René Briceño

     En una triste y oscura mañana de un sábado, la muerte invade a dos pequeños de una humilde y sencilla familia campesina, de la carretera vieja Trujillo- Boconó perteneciente al pueblito de San Jacinto de Polonia. Así fue como muchos lo recuerdan, una triste y lamentable mañana, el cual comenzaba con una oscura y profunda soledad invadida por una torrente lluvia que desplegaba fuertes vientos sobre aquella montaña que fue la escena de tan enorme masacre.
     La madre de los pequeños hermanos Doña Odalis comenzó la mañana como cualquier otro amanecer, con la preparación del desayuno para sus hijos, cuando a mediado de las 10:30am, los golpes invaden la puerta de aquella humilde casa, el miedo y el temor se adueña de aquella madre e hijos, al saber que era su esposo el padre de sus hijos, que fuera de sí mismo, entro al hogar con un enorme machete. La violencia, la fuerza, los gritos, el dolor y la soledad invaden aquella montaña, cuando el padre tomas a sus hijos a golpes y machetazos dejando de ello solo restos, restos irreconocibles de aquellos niños inocentes que gritaban y pedían auxilio ante el terrible espanto que lo invadía. La madre de aquellos inocentes demostró su ayuda para el socorro de sus hijos, pero en el momento un machetazo la alcanza y le sangrienta su rostro, siendo lanzada por una enorme sima la cual se unía a una pequeña quebrada, dejándola toda golpeada pero con vida.
     La sangre se desplego por toda la casa ante la terrible masacre y el padre de los hijos abandona la vivienda dando gritos por toda la montaña, el cual fue visto por los vecinos que se encontraba en la cima de la montaña.
     Los gritos y el miedo se unieron  a una torrente lluvia que se adueño al dolor de aquella familia, nadie se imaginaba del espantoso suceso de Don Alirio (padre de los pequeños) había realizado y es a las 12:15pm aproximadamente cuando un grupo de jóvenes campesinos pasaban por aquella casa llena de soledad y observaron tan horrendo espanto, el cuerpo de los niños destrozados y toda las paredes sangrientas y de enorme escándalo.
     La noticia se riega por toda la zona campesina llamada Boron Alto, los gritos invadían aquella montaña y personas de todas partes acudían ante el enorme suceso, todos en la espera de los entes Policiales para hacer el levantamiento de los pequeños y así poder comenzar con los estudios profundos. El miedo y el dolor se extienden no solo en el pequeño pueblo de San Jacinto sino a todo Trujillo. Los medios de Comunicación radio, prensa y televisión se despliegan por toda la zona y grupos policiales en busca del causante de todo el hecho, Don Alirio quien queda catalogado como “El monstro de Boron”. Los restos de los infantes fueron velados y sepultados en el cementerio municipal de Trujillo, mientras que su madre Doña Odalis lucha con su vida en el Hospital Dr. José Gregorio Hernández.
     Los días transcurrieron y el causante del hecho fue encontrado sin vida, en una abandonada choza que se encontraba al final de la montaña.

      Los años han pasado, pero el  recuerdo de este suceso todavía se  mantiene en las mentes de aquellos que formaron parte de esta terrible historia.


ACERCAMIENTO A LA CRÓNICA

¡YO RECUERDO ESA VAINA!
 Damelys Rivas

¡Yo recuerdo esa vaina! Eso me decía entre risas el abuelo Cerve, cada vez que me hacía mención de un acontecimiento de la época en la cual vivió.  Buena Vista es ahora el hogar de José Cervelión Rivas Santiago nacido en las altas montañas de Monte Carmelo, aunque no es mi abuelo biológico lo estimo como si lo fuera, siempre pensé que el abuelo era chino, por su ojos achinados, desde muy pequeña cuando jugaba con sus nietos, observaba que cuando llegaba todos pedían la bendición y desde luego que yo lo hacía y así me acostumbré.  Una noche de estas me senté a conversar donde mi madrina; su hija, él estaba ahí con los pies montados en una banca, parecía agotado, entre la conversación me dijo “yo he trabajado mucho pero aún así, no estoy cansado”  me comentaba que de cuentos sabia y los recordaba toditos, hasta cuando nació, de una forma muy sarcástica y con mucho humor en su lenguaje me dijo: yo recuerdo que me parió mi mamá, y me envolvieron con el vestido viejo que mi mamá ya no usaba. Recuerdo también cuando fue mi primera rasca, y que lástima que no fue con miche sino con chimó, me dieron a probar de la pega del chimó, que pa’ los males, tenía dos años, no sé si sea cierto, pero tenía dos años, aunque yo recuerdo es desde los 5 años en adelante” 
Hijo de Jesús Rivas Ocanto y Elauteria Santiago oriunda de La Puerta, José Cervelión relata que cuando eran pequeños; sus hermanos y él siempre los “amedrantaban” con algo, cuando tenía 4 años, le hablaban del Coco, un tal Coco que nunca vi – decía -, pero al hachero si lo escuché, donde nosotros vivíamos en Santa Bárbara, de Monte Carmelo para arriba, papá siempre nos contó cosas, papá sabía mucho, en todas partes no enseñaba; él siempre nos contaba cosas.
La primera pregunta que se me ocurrió hacerle fue… ¿abuelo, en los tiempos de antes habían muchas cosas de encantos?
¡Sin duda! Me respondió que sí, acérquese que le voy a contar me dijo:
Estaba el hachero, la llorona, el encanto, el chiflón. En las noches se escuchaban tres hachazos del espíritu y luego caía el árbol para abajo, el chiflón siempre se escuchaba y uno se tenía que acostar temprano para que no se escuchara más, la llorona se oía que lloraba por allá pero estaba cerca, a los encantos no lo escuchaban solo los que eran malos, porque papá nos decía, y él era bueno, también nos decía que se llevaba a la gente, a mi hermano Sirilo ya se lo llevaba ¡yo recuerdo esa vaina! También el arco ese, que tienes tres colores que sale cuando llueve, ese también se llevaba a la gente: a una viejita de por allá, Ana ya murió, Dios la tenga en la gloria, iba arrancar papas con Félix, Félix llegó a la casa y ella no, se la había llevado el “encanto de las avispas” eso está por allá en lo frio. Cuando eso pasaba, decía papá que tenían que buscar al andulato  el que hablaba con los encantos.
Sin interrupciones, el abuelo Cerve me seguía comentado todas las cosas de antes, él se refería que todo eso fue antes de los años 60, porque después de los 60 todo eso se acabó.
Me comentó de Isabelita, que era de La Puerta; hija de Rafaelito Artigas y Marta Rondón, prima segunda de él. Isabelita se estuvo tres días encantada y desaparecida, el encanto la agarró en el llanito cuando iba a coger flores, la gente la escuchaba cantando y que gritaba, la escuchaba lejos muy lejos, cuando la encontraron casi que llegaba a la laguna.
Quedándose pensativo,  y cruzando sus manos como si intentara recordar, me dijo: yo conocí mucho a papá y sus cuentos, mi papá volaba… ¿¡aja volaba!? Le pregunte. Si, Una vez lo metieron preso en el pueblo, y en la noche él llegó a dormir con mi mamá, cuando ya iba amanecer, se fue otra vez a prisión en el pueblo, ¡yo recuerdo!  Nos contó que ya lo agarraban una vez, al que agarraban en el pueblo le ponían en El Cepo, él logró escaparse y se fue a La Puerta.
Aun así con todos los cuentos de encantos que recordó, su familia y él no dejaron de creer en Dios, el papá sabía muchas oraciones, las cuales aprendió a rezar bastante bien. El abuelo Cerve es Devoto de San Antonio, la Virgen del Rosario de Durí, y el Niño Jesús de la Cuchilla que está en Zea, parte de Mérida y San Cristóbal a la cual me dijo que iría pronto que tiene una promesa que pagar…

Nacido el 25 de septiembre de 1933 en el tiempo de los trapiches, de pilar café con los bueyes. Donde cultivaban de todo, y bajan al pueblo a comprar el arroz, pescado y la sal. Hijo de agricultores que nos cuenta que la plaga de la nigua es de los pies, los piojos de la cabeza, la carangana del cuerpo y el chinche de las esteras que hacían para dormir. Me comentó que en San Antonio se acabó la plaga  cuando llegó Pérez Jiménez al poder…